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miércoles, 30 de mayo de 2012

EL DOCUMENTAL COMO ESTRATEGIA EDUCATIVA

   El documental es una herramienta educativa viable y válida, que ofrece una percepción más directa y detallada de una determinada realidad. Hace que un determinado aspecto complejo pueda reflexionarse desde la riqueza de la aportación audiovisual que supone su uso, pero:
- Se ha de pensar que detrás de todo documental , filme, etc., sea de ficción o no, hay un individuo, con una ideología y unas pretensiones (se hagan explícitas o implícitas). Por tanto, no hay que creer en una falsa objetividad de lo ofertado.
- La realidad es mucho más compleja como para poder contextualizarse, mostrarse y/o representarse en un simple documental o pieza. Esto es, no existe un único aspecto o una simple dualidad en nada de lo que nos rodea.

EJEMPLO DEL PELIGRO DE JUGAR CON LA IMPRESIONABILIDAD, LA MORALIDAD Y LOS SENTIMENTALISMOS COMO RECURSOS RECURRENTES:

En primer lugar, qué se vende por delante...

En segundo lugar, "pequeñas cosas" que subyacen por detrás...

  Por tanto, cuidado con qué hay detrás de lo presentado. No se trata de no creer en nada de lo que se vea, sino en verlo desde una conciencia crítica y autocrítica. De igual forma, referido a la construcción de un documental: no se puede crear una pieza totalmente objetiva, pero si veraz y aclaratoria que no sea hipócrita ni con los posibles fines, ni con los posibles medios usados.

domingo, 27 de mayo de 2012

[4] EL ESPACIO PÚBLICO COMO IDEOLOGÍA

        Es curioso como el lenguaje cotidiano está impregnado por el uso del término “espacio público”, hablando de él de repente como si fuese un ente,  pero no un ente abstracto, pues lejos del libre albedrío que pudiera sugerir tratarlo así, de repente el espacio público parece necesitar ser pensado, ordenado, clasificado, organizado y planificado, pasando a ser un lugar uniforme a una ubicación donde es posible la separación, categorización e implantación de ideologías o, por lo menos, de ciertos pensamientos.
         Es así entonces como nos compete plantearnos: ¿Acaso el espacio público, en su sentido más popular, ha pasado a ser dominio de la esfera pública, como grupo de poder ocupado de asuntos comunes? ¿Es el espacio público algo común, impersonal, ambos u otros?
        Vendría al caso mencionar que, en un intento por adoctrinar ese espacio público que debiera ser de libre acceso y uso (que no abuso), a menudo nos invaden discursos ciudadanistas y sus respectivos programas: de donde los ciudadanos no cuentan y el control de la población se difunde como preciso. Este control quizás provenga de malinterpretar el espacio público, como espacio social conflictivo, pero la pregunta sería ¿qué hay de erróneo o “malo” en ello? Un lugar donde confluyen múltiples personalidades, crispadas o no por la carga moralista/ideológica del espacio que pisan, es un lugar propicio para el conflicto, entendiéndolo no como una problemática violenta entre ciudadanos, sino como una interacción intensa en la que se ponen en juego la perspectiva sobre diferentes cuestiones, puntos de interés, etc. por tanto, no es en sí mismo la existencia de un conflicto mano a mano entre ciudadanos el punto erróneo del espacio público, puesto que éstos conflictos son casi tan necesarios y cotidianos como la presencia misma del espacio en que tienen lugar. No se propone así, el conflicto surgido en el espacio público como algo similar a lo erróneo que se pretende buscar en este comentario sino como un punto a descartar y que es preciso señalar para no inducir a confusión y, por supuesto, para marcar los límites de aquello que encierran los contenidos y terminologías en su interior.
        Entonces, ¿Qué conflicto es el que incita al control casi represivo de la población en el espacio público? La fuente de la respuesta a esta cuestión reside en que el problema es que las políticas y medidas actuales sostienen demasiados valores implícitos y con aspiraciones a ser transversales, de manera que proclamándose algo a favor de “x”, se use justo para ir en contra de ello. Es una de las formas más elementales bajo las que se rigen las representaciones de ordenación y clasificación de la población en masa: el pensamiento binario, un pensamiento que bajo la legislación estatal propone aquello que no debe hacerse, dejando la perspectiva libre de permitir todo lo contrario a lo que sí se permite. Esta forma antagónica de pensar la población, sociedad y, más concretamente, el espacio público, solo puede pensar el conflicto como una forma de alterar aquello que se denomina como “orden público”, un orden donde los individuos no interaccionan o, por el contrario, lo hacen amablemente, sin crispación, una forma de limitar y encasillar diferentes forma de pensamiento con el único fin de mantener el control estricto allí donde es difícil saber qué ocurre constantemente.
         Si bien es cierto que los extremos quizás nunca fueron buenos, pero tampoco permitir caer en moralismos como la empatía, la autoestima, el sentimentalismo y los “buenos sentimientos” frente a la objetividad de una simple Ley, que más acertada o no, más adecuada o no, no apela a la “buena conciencia” de nada ni nadie. Y es que hay cosas que no siempre pueden decidirse, hay cosas que deben estipularse de antes y obligatoriamente: lo que hay que hacer es no enmascarar eso, no jugar con la imposición de afirmar tener en nuestras manos el manejo de modelos totalmente acertados y no perjudiciales, no abusar de pensar en que aquel que no cumple con la Ley siempre y necesariamente es un rebelde digno de castigar, puesto que quizás se trate de una forma de expresión no contemplada dentro de los límites que establecen la obligatoriedad concebida como necesaria desde las altas esferas, una expresión que para nada tiene que ser  productora de conflicto violento, sino de aquel conflicto que denominábamos como fuente de origen de pensamiento diverso, multidireccional y conjunto entre ciudadanos.
        Con todo ello, ¿cómo trabajar con el espacio público desde la Educación Social? Más aún, siendo conscientes de que la manera de ser y hacer de cada educador pueda tender a diferenciarse, ¿cómo un educador social puede trabajar con el espacio público?
        El educador social parece que debe ser:
-              ciertamente revolucionario, que no radical; ese incitador y motivador del cambio aunque sea un límite casi inconcebible.
-              ciertamente ingenuo, pero sólo de cara al exterior; una ingenuidad que precisamente puede establecer el cambio como un término que el educador promociona ante los sujetos como una forma posible alcanzar.
-              apostar por lo positivo lo que no implica ser iluso, manteniendo una confianza que, supuestamente, permite la atención del sujeto de la educación.
-              confiar en cambiar al individuo para cambiar la sociedad, o quizás al revés; una cuestión una vez más casi utópica pero tratada de enmarcar en la labor del educador
        Y todo ello sin pensar que la participación, que tan de moda está, suponga para este ejercicio profesional, la solución final, pues ni garantiza justicia, ni garantiza igualdad; muy al contrario, la concepción de los usuarios frente a la ciudadanía, la percepción que el profesional tenga del civismo como urbanidad, buenas prácticas y participación como consenso frente al discurso “buenrrollista” de dialogar en un intento de desactivar luchas sociales y de que quienes se sienten a dialogar no se salgan de unos determinados patrones: ¿no se marcan así de  nuevo relaciones de poder aunque sea de forma oculta?
        El hecho de que el encargo del educador social provenga justamente de esas esferas públicas, conlleva riesgos como caer en el interés por el CONTROL del espacio público, la implantación de una NORMATIVIDAD sobre las conductas de todo tipo, la difusión de MODELOS ÚNICOS DE VALORES imprimiendo ideales de ciudadanía para unos destinatarios que ni lo saben, ni lo pidieron. Esa obligatoriedad se ejerce desde la autoridad correspondiente, no desde la Educación Social: se puede coincidir en que existen determinadas normas (tómense como convivenciales si se desea) dentro de una sociedad que hay que enseñar y transmitir para que se conozcan y cumplan, ahora bien, obligar a ese cumplimiento implica unas charlas morales, una serie de amenazas demagogas que en ningún caso, responden al perfil de la Educación Social.
        Cumplir con una serie de preceptos básicos, implica más el concepto de convivencia y soportabilidad, es decir, “cada quien a lo suyo” y no tener que llevarse bien con todo el mundo, no tener que querer y apreciar a todo el mundo, porque se puede circular por el espacio público sin implicar a nadie más, y si se implica, que sea de mutuo acuerdo y consenso: jamás usar un espacio público de manera que se deje rastro en ellos, porque son nuestros al usarlos, pero al dejar de usarlos, ya no lo son y para que alguien más se pueda “adueñar” de ellos tal y como nosotros hicimos, deben aparecer en su estado original. La interacción fogosa no implica dejar marcado un lugar p´bulico como así se pretenda vender en múltiples ocasiones, es una forma de uso impulsiva pero no constituye una apropiación indefinida. Igualdad de oportunidades, pasaría a relacionarse en este contexto, con igual de condiciones, de pertenecer al espacio para interaccionar (solo sí se quiere) o, por el contrario, para guardar la indiferencia que es legítima y posible pero siempre teniendo presente que no siempre los límites de la normatividad señalan lo correcto objetivamente y, por supuesto, tampoco iniciar, de manera contraria, una mirada radical que se posiciona en desfavor a la legislación de ordenación territorial. Ambas formas de control (normativa extrema y contra-normativa) constituyen una forma de modelación del espacio público que guardan en su interior la perversión del interés y la primacía que acaban sobrepasando los límites de inmiscuirse en la libertad de resto, entendiendo libertad como un concepto  simple y de sentido popular puesto que puede albergar una amplia definición casi indescriptible con el lenguaje escrito.
        Por tanto, elegir, actuar y decidir son ámbitos demasiado privados de un individuo como para tratarlo desde la Educación Social, no obstante, el aprendizaje y la enseñanza de la teoría, el conocimiento de los medios, y el ofrecimiento y muestra del abanicos de posibilidades existentes sí atañe a la Educación Social, de manera que como valor último: cumplir la norma no implique NO cuestionarla.

sábado, 26 de mayo de 2012

EL EDUCADOR SOCIAL EN EL MUNICIPIO


   Una ciudad debe ser un medio para informar a los ciudadanos, que potencia una oferta cultural de calidad, que ayude a satisfacer las necesidades y demandas de los ciudadanos para crear un sentimiento  de pertenencia, una identificación más allá de la simple pertenencia; donde se utilicen los medios de información actuales y donde se produzca la participación ciudadana… ¿Esto pasa en la actualidad?

   El Educador Social en un municipio puede hallarse en un contexto determinado o dentro de una institución concreta, pero sobre todo y siempre,  debe estar interesado en las problemáticas ciudadanas, atento a los recursos y equipamientos existentes, consciente y positivo en cuanto al contexto comunitario latente dentro del municipio, ya que la educación en el municipio es mucho más que el acceso a cultura y/o a simples actividades... Es ocuparse y atender al contexto social y real del municipio, a los individuos, de impulsar mejoras, posibilitar nuevas oportunidades a los ciudadanos, fomentar en su promoción...
   Edgar Morin en su texto “siete puntos necesarios para la educación del futuro” nos hace pararnos a reflexionar: Para la Educación Social ¿Qué es cultura?
   El Educador Social realiza o se integra dentro de programas articulados sin ánimo de sesgar o segregar e intenta llegar a todos los ciudadanos de una forma equitativa y justa, pues la cultura no es mirar lo propio (posesiones, pertenencias y demás), sino proyectar una idea propia a lo común, es algo que nos incumbe A todos y repercute EN todos y que va penetrando a través del tiempo, adquisiciones y procesos tan importantes como éstos no suceden de un día para el otro, sino que necesitan del futuro para ir poco a poco mejorando el presente...
   No se puede dar la cultura por sabida o por creada en su totalidad, hay que reivindicar lo popular, lo creativo, lo transformable y lo espontáneo como legítimo y de calidad. Por ello, “para que haya cultura participativa y democrática, el ciudadano tiene que entender lo básico de lo público” Amelia Valcárcel.

LA CULTURA Y EL ARTE: ¿BASE O COMPLEMENTO DE LA EDUCACIÓN?

QUIÉNES SON: EL TEATRO DE LOS SENTIDOS


   Teatro de los Sentidos es un núcleo estable de artistas-investigadores de múltiples disciplinas y nacionalidades que colaboran estrechamente desde hace 20 años con Enrique Vargas (antropólogo y Director Artístico). Juntos, trabajan en lapoética de los sentidos e investigan la relación entre lenguajes sensoriales y la creación teatral.   La compañía apunta su trabajo hacia un lenguaje basado en lo no dicho. Siguiendo la huella de tradiciones orales ancestrales, pone en escena el Silencio como condición indispensable para una comunicación entre la obra y el público.   Teatro de los Sentidos tiene su sede en el edificio del antiguo Polvorín de Montjuïc (1733)  gracias a una cesión del Exm. Ajuntament de Barcelona 



QUÉ PODEMOS ANALIZAR A PARTIR DE ELLOS (texto: ACCIÓN PEDAGÓGICA EN ORGANIZACIONES ARTÍSTICAS Y CULTURALES)
   Al reflexionar sobre el punto anterior y en conjunto con el texto indicado, no cabe, sino plantearse cuestiones como por ejemplo, 
- ¿por qué desde la educación enseñar cultura y arte y no desde la cultura y el arte enseñar educación? como si la EDUCACIÓN fuese un gran eje entorno al que girar el resto de términos...
- ¿por qué el arte se sigue pensando como afición, secundario, como bella portada o contenido para gente cultivada? como si el arte no pudiera ser popular y comunitario; como si las expresiones de la alta cultura superaran en calidad a las de la cultura popular...
- ¿por qué no incluir cultura y arte de forma estructurada en los currículos? ¿es que acaso el aprendizaje entiende de opciones sesgadas? a menudo desde la propia educación formal, esa misma a la que como seres sociales debemos acceder a someternos, no se nos informan de las vías, de las posibilidades que tenemos más allá de las trayectorias educativas encaminadas a trayectorias profesionales de reconocimiento social, éxito económico, etc.
   Aún queda superar Plástica, Música y similares como asignaturas optativas dentro y fuera de las aulas...


OTRAS EXPRESIONES CULTURALES Y ARTÍSTICAS
   Existen multitud de aprendizajes y enseñanzas a nivel de danza, música, escultura, pintura y un largo etc. que representan estilos y modos de vida de muchas personas que accedieron a ellas como elementos educativos y no como "relleno" de sus horas de ocio y tiempo libre...
   Existe vida más allá de los museos reconocidos y los grandes espectáculos en famosos teatros...
- DANZA -
- ESCULTURA -
- ARTES MANUALES/PLÁSTICAS -
- TEATRO -

PARTICIPACIÓN CIUDADANA


   La participación es una parte esencial en la vida de la persona, pero para que esta se produzca y fluya, debe existir o fomentarse la iniciativa por parte de la ciudadanía como un conjunto y del individuo en particular.
   Para que exista y se mantenga dicha participación el educador social debe crear vínculos exteriores (tejido asociativo) de manera que se de  respuesta a  las necesidades del ciudadano y así poder crear un sistema estable. Es importante buscar o acondicionar un espacio como punto de encuentro donde la cultura sea creada y difundida de forma que sea accesible para todos, reduciendo así, las desigualdades sociales y promoviendo la participación y el asociacionismo.
   Un punto a tener en cuenta es que se debe establecer como un principio que todos los ciudadanos del municipio tenga absoluto conocimiento y acceso a todas las actividades que se vayan a realizar allí, ya que de esta forma se les hace protagonistas principales y por lo tanto estas promoviendo la participación de una forma indirecta. Asimismo, el educador, tiene que tener en cuenta la preservación del municipio, su valoración económica y turística, por lo que es importante tener una relación asentada  con la identidad colectiva y canalizar las ofertas y demandas del municipio.
   Para conseguir todo esto es muy importante la creación bibliotecas, centros cívicos, etc. En el municipio o que los ya existentes reformulen su programación, teniendo en cuenta la difusión, formación y expresión cultural, programando  actividades tanto dentro como fuera del centro,  y los servicios prestados sean sin tiempo limite.
   Un factor muy importante para la participación ciudadana, es tener en cuenta el patrimonio cultural del municipio, por lo que se debe fomentar la aparición de artistas nuevos, atrayendo así a la gente próxima a tal municipio. Del mismo modo, que conseguir que las asociaciones vecinales se coordinen entre sí.
   En cuanto al arte, el educador tiene que promover las actividades fuera y dentro del municipio sobre todo  entre los jóvenes, facilitando la creación cultural, organización de exposiciones, etc. Puesto que, conocer la aportación que da el arte a la sociedad es un enriquecimiento personal y social, ya que nos permite imaginar o nos deja entrever un estado de ánimo. El arte permite explorar un nuevo mundo, donde al igual que en la vida cotidiana no podemos establecer de antemano el resultado que vamos a obtener, pero ayuda a  fijarse unos objetivos y a proyectarse en el tiempo

jueves, 3 de mayo de 2012

[3] MUERTE Y VIDA DE LAS GRANDES CIUDADES


Uso de las aceras: contacto e incorporación de los niños

En el texto se trata el tema de las aceras en las grandes ciudades, con ello quiere indicarse la vida que se muestra en el día a día en las calles, el uso de las mismas, así como el propio hecho de utilizarlas.
A vista del ciudadano, en la ciudad, se ven las calles como algo peligroso, donde, de manera general, no se tiene confianza con los demás, cada persona es independiente y nadie, salvo quien tú elijas, sabrá sobre la vida privada de uno mismo, puesto que la intimidad es algo muy preciado en la ciudad.
En estas grandes ciudades, no existe mucha cercanía entre su gente, puesto que la obligación de compartir demasiadas cosas los distancia.
   Como se ha mencionado, las aceras en las grandes ciudades, están mal vistas, son peligrosas para la crianza de los hijos, y por todos los medios se intentan crear espacios como parques, para que estos niños jueguen en un lugar “apropiado”. Pero esto va más allá, pues quien permite a su niño o niña jugar en la acera, le está abriendo todo un abanico de sensaciones, experiencias, observaciones… que le harán crecer y aprender, pues los niños aprenden observando a los adultos. Esto es también conocido como participación, pues los niños, juegan de manera voluntaria y libremente, entran y salen cuando quieren, de tal manera, que el concepto participación se hace más visible con este ejemplo.
   Otro matiz importante es la responsabilidad que adquieren las personas que se encuentran alrededor de las aceras, las cuales, sin que les una un lazo de amistad ni nada que se le parezca, interioriza la responsabilidad por esos niños. De tal manera que las aceras no son tan peligrosas ni poco educativas para los niños como se piensan, pues en la mayoría de los casos, estarán bajo la supervisión de un mayor.
   Es importante añadir, que para los niños, una vez cumplidos los seis años, los parques dejan de serles interesantes para disfrutar más de las aceras, donde encuentran todo un mundo de sensaciones, los portales, árboles, bancos de las aceras… todo se convierte cual deseable salón de juegos. Por todo esto, se ven las aceras como órganos de seguridad ciudadana, vida pública y educación de los niños.
   Si observamos el texto de Francesco Tonucci, “La ciudad de los niños”, se aprecia como el autor, hace hincapié en la idea que estamos tratando, puesto que reflexiona acerca de cómo los niños de las ciudades grandes no tienen aventuras, experiencias, no investigan y todo ello viene en relación a lo que apunta Jacob, pues el empeño por la creación y disfrute de parques, hace que los propios niños no participen una la vida ciudadana tal cual, por ello, comenta Tonucci, la necesidad de que los niños a medida que van creciendo, van necesitando lugares más amplios donde experimentar, observar, vivir aventuras…
   Como mera reflexión hemos de comparar desde esta temática, la vida en un pequeño pueblo y la vida en las grandes ciudades. No queda en el pasado, puesto que hoy día siguen existiendo esos pueblos pequeños donde todas las puertas de las casas se encuentran abiertas de par en par y todos son partícipes libremente de la educación de los demás.
   De tal manera, que cuando se habla del contacto entre los vecinos, los habitantes de un mismo lugar. Si lo vemos desde la parte más urbana, cada persona es individual, y nadie conoce a cerca de ella, como se ha dicho anteriormente, salvo que esta persona acceda a compartirlo con otras. Sin embargo en los pueblos esto no sucede, pues allí, todos se conocen la vida de todos. Y del mismo modo que los niños en las ciudades se crían en las aceras, en los lugares más rurales, lo hacen en sus calles. Quisiéramos dejar esto claro: hacemos una semejanza entre las aceras de una gran ciudad con las calles mismas de un pueblo. Los niños juegan y experimentan no sólo en las aceras, sino en cualquier parte del pueblo.
   Es importante mencionar, que de la misma forma que los adultos que se encuentran alrededor de los niños y que no tienen ningún vínculo afectivo, pero de igual manera se hacen responsables de ellos y su educación en las aceras de una gran ciudad. Los habitantes de un pueblo son responsables de todos los niños, tengan o no alguna relación con ellos, por esto, la educación de los niños es más abierta, y menos peligrosa, puesto que los padres tienen la confianza de dar libertad al niño, ya que cualquiera de las personas del pueblo, vigilará el comportamiento de su hijo.
   Además, mirando desde los gustos de los niños, la existencia de un parque, siempre quedará para el uso y disfrute de los más pequeños, puesto que tanto las calles en un pueblo como las aceras en una gran ciudad, están repletas de aventuras por descubrir, de rincones secretos y de vida, lo cual es el motivo necesario para que un niño no pise un parque si no es para alguna aventura preparada. Para culminar este tema, usaremos la frase que se utiliza mucho en las zonas rurales: “en los pueblos, los niños se crían solos”.
   Con respecto al tema tratado, el hecho de que los niños y niñas jueguen en las aceras, es totalmente un signo de participación, pues lo hacen libremente. A la hora de que se lleve a cabo la labor de un educador social, por ejemplo en un instituto,  ha de lograrse justamente eso, la participación de todos, atraer la atención, y todo ello con gran calidad en las acciones, para que no se observe como algo obligatorio, sino, opcional, y que se encuentra a disposición de ellos siempre que lo necesiten de una manera no obligatoria.

sábado, 17 de marzo de 2012

[2] Antropología Urbana


     ¿Aquello que nos afecta es siempre un proceso autónomo que impacta en individuos y grupos que pasivamente reciben sus consecuencias?
   Hablar de Antropología Urbana es plantearse, principalmente, como definir conceptos como ciudad, como un imaginario urbano; como ese “ente” que identifica una memoria, una historia y una referencia colectivas; como la metróplis moderna sin límites en medio de la confusión y la indefinición; como la consecuencia del impacto de la desterritorializacion y la reterritorializacion, en donde el primero pone en peligro el apego y los vínculos que unen los lugares y las comunidades de personas, y el segundo crea nuevas formas y combinaciones de identidad territorial; o como una transicion postmetropolitana por la implosion y explosion simultanea de la escala de las ciudades. Sea como fuere, defender uno u otro credo implicar hablar de:
a) La Cultura como ámbito afectado:
- el intercambio cultural que amenaza una pérdida en la integridad de las culturas o identidades, con consecuencias como los de homogeneización y fragmentación cultural sumados al hecho de que tenga un posible impacto en los procesos de identificación de la gente porque de cerca, la noción de identidad se vuelve más problemática, pues connota una esencia;
- la oportunidad de diversificar y enriquecer las costumbres, de donde el rol eminentemente difundido es el de consumidores (debido a la sociedad consumista actual), con lo que la economía parece estar definiendo una identidad más vinculada con los bienes a los que se accede que con el lugar donde se ha nacido.
b) La Ciencia y la Tecnología como vías de contracción o expansión:
Los nuevos medios tecnológicos manifiestan estar creando un mundo donde los valores y las economías repercuten en la cultura y los valores humanos: podrían estar siendo modelados por el medio electrónico. Nunca antes las sociedades habían quedado completamente supeditadas al mercado comercial para determinar sus valores y sus modelos.
      Y aunque sea oportuno referirse a los avances tecnológicos como los grandes informadores de regiones a kilómetros de distancia, de las injusticias, de las prácticas infrahumanas y los éxitos fulgurantes de quienes, de otro modo, quizás ni seríamos conscientes ni conocedores, lo cierto es que ¿quiénes se benefician de tal entramado comercial?
     Con lo anterior y dos autores como Saskia Sassen y Manuel Castell, se plantean dos modelos de ciudad a analizar:

1. CIUDAD GLOBAL (Saskia Sassen) 
«Una ciudad global paga un costo social alto, no es simplemente una fórmula para que todos estemos contentos»
     Para la renombrada autora, la conformación de ese tipo de ciudades trae mucho dinamismo. Pero al mismo tiempo genera nuevos desafíos políticos y desventajas. Rechaza la idea de que las ciudades globales sean producto únicamente de la economía global. Y avisa del surgimiento, en ese marco, de nuevas fuerzas sociales y políticas. 
     Cada vez más ciudades se lanzan, a veces de manera precipitada, a construir edificios-emblemas, encarar importantes transformaciones urbanas y organizar grandes eventos. Hay quienes dicen que esto es indispensable para atraer inversiones y hacer «ciudad global».
    Entonces, podríamos afirmar que las ciudades globales son aquéllas que han logrado adaptarse a la economía globalizada, y donde se sitúan los principales actores del poder que manejan el capitalismo global.

2. CIUDAD INFORMACIONAL (Manuel Castells) 
"Emerge una forma social y espacial: la ciudad informacional. No es la ciudad de las tecnologías de la información profetizada por los futurólogos. Ni es la tecnópolis totalitaria denunciada por la nostalgia del tiempo pasado. Es la ciudad de nuestra sociedad, como la ciudad industrial fue la forma urbana de la sociedad que estamos dejando. Es una ciudad hecha de nuestro potencial de productividad y de nuestra capacidad de destrucción, de nuestras proezas tecnológicas y de nuestras miserias sociales, de nuestros sueños y de nuestras pesadillas. La ciudad informacional es nuestra circunstancia.”
      Lo que nos muestra Castells es la existencia de un nuevo paradigma tecnológico ( con el desarrollo actual de las TIC) que consecuencie ciertas modificaciones en los procesos urbano-regionales de organización (internacionalización, descentralización, etc.): llegar a una sociedad dual, en la que las diferencias entre grupos sociales se harán cada vez mayores, en la que el Estado del Bienestar perderá progresivamente su papel redistribuidor. Una sociedad fragmentada socialmente a todos los niveles.

PERO ENTONCES, ¿OTRA GLOBALIZACION ES POSIBLE? ¿Y OTRA ANTROPOLOGÍA URBANA?

       Las desigualdades de la globalización neoliberal son cada vez mayores. El sociólogo catalán Manuel Castells dice que si se sigue esta tendencia terminaremos viviendo en universos paralelos. ¿Exagera?
La presentación de la ciudad en Castells como un lugar donde las zonas urbanas se conectan con el exterior (lo que implica el sentido global) al mismo tiempo que se distancian de las zonas internas locales plantea la posibilidad de pensar en una remodelación de las estructuras poblacionales que podría corresponder a una desaparición de lo local para derivar en el sueño de la adquisición de vivienda en un gran lugar por parte de los ciudadanos, el empleo al servicio de la actualidad, el haber ganado la batalla del reconocimiento social, etc. Precisamente, esta lucha entre seres humanos por escalar hacia un bienestar personal podría ser la fuente de una nueva y clara segregación que ya se avista: la dicotomía mundo urbano globalizado y mundo rural tradicional, anticuado e, incluso, desconectado.
         Resulta familiar visualizrar en algunas zonas rurales como sus habitantes desean partir hacia un destino más ambiental, integrado, sofisticado; un destino que responde a la urbe en sí misma. Tampoco es de extrañar escuchar la plabra globalización como un término novedoso, desconocido, un concepto que se presenta como una potencialidad de cambio que provoca un encogimiento del mundo y una inmediatez de contacto que nada tiene que ver con la localidad cerrada, arraigada y tradicional. Resulta curioso pensar en la globalización como un término nuevo, incompleto, etc. puesto que esta palabra no viene determinada por la invención del ser humano sino que de repente apareció arrasando la mentalidad poblacional que se posicional en términos binarios a favor o en contra de la misma. Cuando nos referimos a un término hemos de atribuirle un significado que, mínimamente, sea común a todos los individuos que lo pronuncian, esto es, uno de los conceptos más fuertemente asociado al término globalización es la palabra cambio y si efectivamente la globalización comprende una serie de cambios no podemos referirnos a ella como un modelo novedoso sino como algo que ya sucedió, algo que fue un pasado cercano y que, posiblemente, siga teniendo efectos hoy día.
      Este planteamiento de la globalización como un fenómeno que atrae la expectación y atención de públicos del mundo urbano y rural, sirve para poder entender una de las grandes cuestiones que se presentan como forma de segregación y no interacción ciudadana: la formación de grupos cerrados o ghettos. Si el mundo urbano se caracterizaría por esa gran información, comunicación, presencia ciudadana, etc. el mundo rural, aislado y tradicional, se contemplaría como un grupo de personas que han optado por una forma de vida diferente y minoritario, un grupo recluido en sus propios asuntos, al margen de la urbe y su movimiento poblacional.
     Encontrar grupos, distanciamientos y dicotomías no es difícil, los espacios de las ciudades están pensados para atraer a ciertas personas que reúnen características similares tales como la pertenencia a una determinada clase social en el caso de los denominados spa, por ejemplo. Esta apropiación de la ciudad como un espacio conformado por edificios, lugares, zonas, etc. que, a favor de sus intereses, se muestran al gusto y disfrute de un determinado perfil poblacional reflejan la cantidad de círculos y variedades que se pueden formar dentro de un mismo lugar y, en este caso, si la globalización supone una aproximación de todos los lugares del mundo ¿hasta qué punto la gran variedad reflejada no uniría zonas altamente distantes y separaría puntos próximos y/o contiguos en función de la utilidad del lugar? La globalización se muestra pues como un complejo cambio que ha recorrido la estructura tradicional de la ciudad, una estructura arraigada en costumbres y con una identidad reseñable. Esto no sitúa a la diversidad como algo perjudicial sino como una forma de pensar en la facilidad con la que se puede separar la población a partir de intereses, deseos y propuestas que subyacen en lo más interno del animal racional: el sentimiento de pertenecía, ubicación e identificación.
      La lógica de la globalización ha provocado una reestructuración de casi todas las zonas mundiales siendo precisamente las ciudades más reconocidas socialmente aquellas que manejan grandes cantidades de información o se destinan al negocio estricto de las finanzas y la administración, una lógica basada en el mayor conocimiento inimaginable pero dejando grandes carencias visibles en el rango de pensamiento, racionalidad y reflexión. La información no se procesa y analiza sino que fluye a un nivel de sentimientos y de experiencia, llega a nosotros y se va sin aportar nada a nivel de conocimiento y es entonces cuando, abrumados por la gran cantidad de tecnología que impregnan nuestra vida de información y contactos virtuales, damos cuenta de que hoy es un día en el que no podemos pararnos a pensar, hay que seguir atendiendo a todo aquello que nos reclama y que agota nuestro tiempo de manera insaciable.
       A pesar de estos cambios inimaginables en épocas anteriores y contando con la gran cantidad de tiempo que se invierte en hacer varias cosas a la vez presionados por diversas fuentes laborales, familiares o sociales, una de las formas gracias a las cuales podemos clasificar la globalización como un conjunto de cambios es la capacidad de memorización del ser humano, una memoria que guarda en su interior la antigua ciudad y la compara con la ciudad actual, una memoria que sabe que han cambiado aspectos a favor de intereses dominantes pero mantiene ciertas prácticas ancestrales a través de diversas formas de organización y control como es por ejemplo, sin ir más lejos, la opresión a la mujer. Tradicionalmente, esta opresión se ejercía en el núcleo familiar, ahora la ciudad está pensada, con su delincuencia y violaciones, a educar a la mujer en el miedo, una mujer que pocas veces pisa la calle sola en la noche...

[1] Ciudadanía y educación social: contextos y espacios profesionales


-  CIUDADANÍA Y EDUCACIÓN SOCIAL vs  PELÍCULA “Déjate llevar”

Esta película trata de un profesor de baile (Antonio Banderas) que decide ayudar a unos alumnos de instituto conflictivos, éste les enseña bailes de salón, tales como el tango, el vals… en un principio los alumnos no querían aprender esos bailes, pero poco a poco el profesor consiguen que muestren interés por el baile.
Antonio Banderas, representa la figura del educador social, y por ello, la relación con el texto.
Amelia Varcárcel, hace reflexionar a cerca de la tan mencionada globalización, y de la falsa o no creencia de que es equivalente a desarrollo mundial, y que es utilizada para explicar o justificar las transformaciones de las cosiedades. Pues bien, de tal manera, la globalización puede apreciarse tanto económicamente como en las tecnologías, lo social y lo cultural; esto se aprecia en esta película, pues, tal como apunta el texto, la globalización no es “absorbida” de la misma forma en todos los sitios, por esto se generan nuevas formas de exclusión, pobreza y desigualdad, como la diferencia que muestra entre unos protagonistas y otros de dicha película en el tema de la pobreza. A su vez, cuando hablamos de tecnologías, se observa como el radiocasete de toda la vida, es cambiado por los protagonistas por un ordenador que reproduce dos canciones al mismo tiempo, produciendo así un nuevo sonido.
Siguiendo con esta cuestión, toda sociedad democrática y de una ciudadanía efectiva, debe dotar de  espacio público, de visibilidad social y sobre todo de capacidad de acción. La ciudadanía es un recurso teórico a partir del cual analizamos las posibilidades de la educación, los objetivos a largo plazo del sentido de la Educación Social. El principal objetivo desde la educación para con la ciudadanía es, la incorporación de nuevas formas de subjetivación en el sí de las prácticas educativas, creando una narrativa plural y un protagonismo activo de los sujetos de la educación.
Y esto lo lleva a cabo el protagonista de la película, Antonio Banderas, quien utilizando el instituto público y trabajando con los alumnos considerados como conflictivos, les da visibilidad social mediante el baile. Antonio hace las veces de educador social, pues fomenta la comunicación y la participación (esto puede verse, cuando dos chicos se pelean por bailar con la misma chica, y el profesor les muestra que pelear no es la forma, que deben ganárselo mediante el baile), la diversidad cultural y social y favorece la ciudadanía y la igualdad, pues cada bailarín tiene su cultura, y cada uno es de una forma, pero en el baile, igual que en la vida, todos somos iguales, todos parten del mismo patrón. No hay diferencia entre sexos, culturas, físico… además, llevando a los bailarines al concurso de baile, les está dotando de protagonismo, como mostrándoles confianza y hacerles sentir que deben luchar por algo, deben participar, sentirse útiles.
El trabajo que lleva a cabo Antonio, viene relacionado con las políticas sociales que son tan mencionadas en el texto, pues, con la acción educativa que lleva a cabo, favorece la inclusión y la participación social, así como  la educación, promoviendo así, unas condiciones de bienestar, seguridad e impulsar al ciudadano la capacidad para actuar en sociedad. Pues como dice en una escena, “el baile enseña la confianza y el respeto en la pareja y en uno mismo.
En palabras de Teresa Montagut: “La política social puede y debe dotar a todas las personas de los recursos necesarios para que puedan promover de forma libre sus opciones de vida y asumir sus responsabilidades en tanto que individuos y ciudadanos. Por ello también debe dirigirse a igualar otras diferencias como las de género o las culturales.”
Como ya se ha mencionado, los estudiantes pertenecen al grupo reconocido como “conflictivos”, de esta manera, lo que se trabaja desde la educación, tanto con ellos, como con las personas de alrededor de manera indirecta, es la ciudadanía, para que esta sea posible, (en palabras de Blanca Muñoz), sacar a los individuos de la ignorancia y los prejuicios, se hace elemento indispensable para una sociedad democrática.
De tal manera, que la ciudadanía es el resultado de un proceso de participación y vinculación con la sociedad, concretándose en una clase especifica de inserción, posición y trato, tanto a nivel individual como colectivo. El protagonista de la película sabe crear los espacios para llevar a cabo todo esto, asi como articular en ellos acciones educativas, que muestren a los alumnos que la educación va más allá de las aulas… y esto lo lleva a cabo como un educador social. Mostrando que el respeto es primordial para con los demás, así como con uno mismo.
Como narra el texto y se observa en la película, nos educamos en la ciudad, puesto que aquello en lo que devenimos tiene que ver con los espacios que habitamos, también, la ciudad educa, puesto que nos educamos en ella.
Se ha hablado bastante a cerca de la participación, la cual se refiere a la creación de vínculos entre los diferentes agentes sociales del municipio, así como, establecer los ámbitos, el reglamento y los límites de la participación, implicarse en un proyecto y comprometerse en su desarrollo, ect. Tal y como se implican los alumnos en el baile, siguiendo horarios, normas… aunque al principio se mostraban algo reacios a aprender otro tipo de bailes que no fueran los que ya sabían, ( la educación mayoritariamente nunca es aceptada por el que la recibe), sí que es cierto, que el profesor, mostrándoselo de manera que a ellos les llamó la atención, consiguió que se interesaran por ese tipo de baile, y poco a poco, y cada uno con su propia identidad, fueron dando forma a sus bailes de una manera única.
Dicha la participación requiere de un trabajo educativo previo de programación en el municipio que se desarrolle y además, requiere a su vez de acciones educativas que realicen aprendizajes de las formas de colaboración, trabajo en equipo y toma de decisiones, que en ningún caso pueden darse por supuestas. Por parte del profesor se observa una preparación anterior, además, los propios alumnos, colaboran, toman decisiones importantes ( como se muestra en varias escenas de la película, Antonio Banderas, les muestra la importancia de las decisiones, y ellos mismos, comienzan a decidir por ellos mismos, las decisiones que para sí mismos son las más correctas) y hacen una unión de equipo, participando todos con todos ( un ejemplo de ello, es cuando en una parte de la película, un alumno, lleva en una caja ropa de la boda de un familiar suyo, y que cada uno cogiera lo que le gustara, para que todos pudieran ir bien vestidos al baile final).
En el texto se habla sobre el proceso educativo y en como el educador debe hacer de mediador para facilitar el desarrollo de una cultura de la participación en el municipio. Esto se observa claramente, cuando el profesor lleva a los alumnos al concurso de baile, donde los da a conocer, y media entre los demás participantes e incluso el jurado y ellos.
Tanto en las zonas que dispongan de equipamientos muy útiles para impulsar la participación (como centros cívicos, socioculturales…) como en las que no lo tengan, es posible acoger las diferentes acciones culturales. y utilizar lo que se tiene para orientar la acción en la cohesión social y promover la expresión de ciudadanía.
Todo esto, favorece enormemente la comunicación y la interacción social, reduciendo así las desigualdades e impulsando la participación tanto en la comunidad como en la política local, como puede apreciarse en la película.