El documental es una herramienta educativa viable y válida, que ofrece una percepción más directa y detallada de una determinada realidad. Hace que un determinado aspecto complejo pueda reflexionarse desde la riqueza de la aportación audiovisual que supone su uso, pero: - Se ha de pensar que detrás de todo documental , filme, etc., sea de ficción o no, hay un individuo, con una ideología y unas pretensiones (se hagan explícitas o implícitas). Por tanto, no hay que creer en una falsa objetividad de lo ofertado. - La realidad es mucho más compleja como para poder contextualizarse, mostrarse y/o representarse en un simple documental o pieza. Esto es, no existe un único aspecto o una simple dualidad en nada de lo que nos rodea.
EJEMPLO DEL PELIGRO DE JUGAR CON LA IMPRESIONABILIDAD, LA MORALIDAD Y LOS SENTIMENTALISMOS COMO RECURSOS RECURRENTES:
En primer lugar, qué se vende por delante...
En segundo lugar, "pequeñas cosas" que subyacen por detrás...
Por tanto, cuidado con qué hay detrás de lo presentado. No se trata de no creer en nada de lo que se vea, sino en verlo desde una conciencia crítica y autocrítica. De igual forma, referido a la construcción de un documental: no se puede crear una pieza totalmente objetiva, pero si veraz y aclaratoria que no sea hipócrita ni con los posibles fines, ni con los posibles medios usados.
DE LA
UTILIZACIÓN DEL ARTE A PENSAR LAS POSIBLES FORMAS DE UTILIZARLO
La habilidad del Educador Social
para incluir en sus trabajos términos
como autonomía, integración social, exclusión, etc. constituyen la base sobre
la que se desarrolla su saber instrumental orientado a la elaboración, puesta
en marcha e proyectos y generación de contextos. La labor universitaria nos incita a movernos
en dos direcciones cuando tratamos de investigar una situación real con el
objetivo de elaborar un proyecto que de respuesta a las necesidades
encontradas, aspectos valorados, etc. esa dos direcciones constituyen la
diferencia entre los proyectos que se elaboran con el fin de dar respuesta a una
necesidad de injusticia, de vinculación con las drogas, etc. y, por otro lado,
aquellos proyectos que se destinan a un colectivo al que le brindamos la
oportunidad de acceder a ciertos recursos de
ocio y tiempo libre, resaltando la importancia de las mismas, su valor,
etc.
Partiendo de la experiencia
adquirida es evidente que es muy estrecha la diferencia de actividades que
planteamos para la población que nos dirigimos en función de las dos
direcciones señaladas; si hablamos de exclusión, realizamos actividades
vinculadas con el acceso a museos, teatro, etc, y trabajamos y sobre ello y,
del mismo modo, si nos dirigimos a un colectivo poblacional al que le
planteamos destinar de su tiempo al descanso y gusto por ciertos aspectos
culturales, trabajamos sobre la misma oferta de acción; la de permitir el
acceso y el disfrute sobre bienes artísticos como los mencionados museos y
teatros.
Es evidente que, aunque en el
terreno de lo social es muy complicado establecer separaciones o relaciones de
causa- efecto entre las múltiples e infinitas situaciones que nos podemos
encontrar, la finalidad de última de nuestros proyectos varía entre las que se
ofrecen para esos términos como inclusión, autonomía, aceptación del otro, etc.
y aquellos que únicamente pretenden ofrecer una visión de la vida mucho más
ociosa, entretenida, etc. por tanto, ¿Como puede ser que para ambos casos
caigamos en el juego de establecer actividades/acciones que poseen una
similitud evidente?
Pensemos en la primera situación de
elaboración de proyectos que hemos marcados, la que ha de dar respuesta a unas
necesidades originadas por la drogadicción, la ludopatía, el rechazo producido
por haberse encontrado en la cárcel, etc. en estos casos imaginemos la figura
del educador como un individuo que utiliza la pintura como base para trabajar
la necesidad expuesta. Probablemente, se trataría de mostrar como la pintura es
un elemento valorado socialmente, el impacto visual que produce expresar el
dolor o la alegría sobre el papel, la motivación que supone como forma de vivir
expresiva, etc. podrían ser múltiples los usos que se le podría dar a la
pintura para tratar de convencer al individuo que su necesidad es causa de algo
concreto, algo de lo que él es culpable y debe cambiar por el simple hecho de que
la sociedad no lo acepta así y, por el contrario, si elimina eso que tanto
rechazo produce y se convierte en pintor o seguidor de los cuadros del Mueso
del Prado podrá convertirse en una figura normalizada e integrada en la
sociedad.
La intención es tan buena como
perversa, pedimos al sujeto que sea capaz de abandonar una esencia de su ser,
recordemos que por muy perjudicial que sea el alcohol, las drogas, la
prostitución, etc. para un individuo, seguramente su incidencia en la
realización de actos vinculados con esos elementos esté plenamente justificada
a sus ojos, por muy despreciable que parezca a una gran parte de la población.
Le desprendemos de aquellos motivos, que son parte de su vida personal y que le
han inducido, consecuentemente, a la situación que catalogamos como de
“necesidad” para comenzar a mostrarle lo maravilloso que hubiera sido todo si
se hubiese dedicado a otra cosa más “sana” socialmente, otra cosa como la
pintura. ¿en que momento creemos que el individuo al que nos dirigimos no conocía
la pintura y su valor antes de que llegáramos para mostrárselo?Y los más
importante aún, ¿creemos que a través de la pintura el individuo puede cambiar
una parte de su vida experiencia?
No nos complace, en cambio, pensar
en el educador como una especie de vigilante que ha de recordarle a los sujetos
constantemente que el tráfico de drogas es ilegal, que asesinar gente no es
ético, que tener obesidad es un punto para plantearse un cambio alimenticio,
etc. pero, en el fondo, estamos reflejando que ir como si fuéramos policías
detrás de las personas, advirtiéndoles de los riesgos de su comportamiento y
recordarles constantemente lo maravillosa que es la pintura, el arte en
general, etc. es la misma labor moralista que cataloga de antemano lo que debe y
no debe hacerse, lo recomendable y lo reprochable, etc.
Cuando trabajamos con la pretensión
de elaborar un proyecto para el disfrute, por ejemplo, de la música clásica
como oferta de ocio y tiempo libre la cosa cambia. En este caso, la intención
supone la misma razón de existencia del proyecto, a nuestro propósito de
trabajo accederán personas que sabrán de antemano lo que les espera durante el
periodo que abarque el proyecto y, solo en este caso, la motivación, dedicación
y aprecio será el suficiente como para lograr buscar una infinidad de
trasfondos en la tipología musical que se trabaja.
Pongamos como ejemplo el curso Medio Ambiente y Pobreza a través de los Medios Audiovisuales en el ámbito
universitario. Este curso contempló la capacidad de los estudiantes de
Educación Social para plasmar una problemática concreta a través del interés
por aprender a manejar una cámara de vídeo destinada a la grabación de
cortometrajes. El proceso de contención, aprendizaje, cuidados, etc. que
suponía el trabajar con materiales exclusivos y, para muchos, valiosos y
únicos, no era otra cosa mas que un proceso educativo, un proceso que era
posible gracias a que existían intereses que permitían una disposición en el
individuo participante de colaboración y motivación con la tarea. Precisamente
a eso tratamos de hacer referencia a los largo de este comentario.
Si trabajamos con la drogadicción,
el maltrato, etc. debemos trabajar con ello directamente, no encasillando al
sujeto a mostrar un interés falso hacia algo que no es de su gusto, que no
comprende, etc. por el simple hecho de que es reconocido socialmente como algo
favorable y positivo y, por el contrario, si queremos hacer valor de nuestra
competencia vinculada con la transmisión de cultura, podemos elaborar un
proyecto destinado a dar a conocer, disfrutar, promover, etc. el aspecto
cultural que nos interese pero siempre dejando que a nuestro trabajo entren
aquellos que lo deseen, aquellos que sepan desde el principio a lo que acuden y
no aquellos que entran en un proyecto para abandonar las drogas o la adicción
al juego y acaban viendo cuadros de Goya, que es algo bastante insólito y
admirable pero, en la mayoría de los casos, no supondría un remedio a la causa
con la que se inicia el proyecto, una causa que surge, todo hay que decirlo, a
partir de la perversidad de establecer lo bueno y lo malo y creernos poseedores
de la objetividad. En definitiva, el
arte musical, cinematográfico, visual, etc. no suponen, en estos casos, una
terapia curativa contra algo que detectamos como perjudicial y portador de
necesidades sino una oportunidad de disfrute, de acceso y participación.
Teatro de los Sentidos es un núcleo estable de artistas-investigadores de múltiples disciplinas y nacionalidades que colaboran estrechamente desde hace 20 años con Enrique Vargas (antropólogo y Director Artístico). Juntos, trabajan en lapoética de lossentidos e investigan la relación entre lenguajes sensoriales y la creación teatral. La compañía apunta su trabajo hacia un lenguaje basado en lo no dicho. Siguiendo la huella de tradiciones orales ancestrales, pone en escena el Silencio como condición indispensable para una comunicación entre la obra y el público. Teatro de los Sentidos tiene su sede en el edificio del antiguo Polvorín de Montjuïc(1733) gracias a una cesión del Exm. Ajuntament de Barcelona
QUÉ PODEMOS ANALIZAR A PARTIR DE ELLOS (texto: ACCIÓN PEDAGÓGICA EN ORGANIZACIONES ARTÍSTICAS Y CULTURALES)
Al reflexionar sobre el punto anterior y en conjunto con el texto indicado, no cabe, sino plantearse cuestiones como por ejemplo,
- ¿por qué desde la educación enseñar cultura y arte y no desde la cultura y el arte enseñar educación?como si la EDUCACIÓN fuese un gran eje entorno al que girar el resto de términos...
- ¿por qué el arte se sigue pensando como afición, secundario, como bella portada o contenido para gente cultivada?como si el arte no pudiera ser popular y comunitario; como si las expresiones de la alta cultura superaran en calidad a las de la cultura popular...
- ¿por qué no incluir cultura y arte de forma estructurada en los currículos? ¿es que acaso el aprendizaje entiende de opciones sesgadas?a menudo desde la propia educación formal, esa misma a la que como seres sociales debemos acceder a someternos, no se nos informan de las vías, de las posibilidades que tenemos más allá de las trayectorias educativas encaminadas a trayectorias profesionales de reconocimiento social, éxito económico, etc.
Aún queda superar Plástica, Música y similares como asignaturas optativas dentro y fuera de las aulas...
OTRAS EXPRESIONES CULTURALES Y ARTÍSTICAS
Existen multitud de aprendizajes y enseñanzas a nivel de danza, música, escultura, pintura y un largo etc. que representan estilos y modos de vida de muchas personas que accedieron a ellas como elementos educativos y no como "relleno" de sus horas de ocio y tiempo libre...
Existe vida más allá de los museos reconocidos y los grandes espectáculos en famosos teatros...
Estos vídeos conforman el conjunto de reflexiones finales a este BLOG: ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿qué es lo que tenemos?, ¿y lo que nos queda?, ¿y lo que perdimos?, ¿se puede recuperar o no?, ¿podemos hacer algo más?, ¿el qué?...
Planteamos desde aquí que HOY MÁS QUE NUNCA, se necesita:
1) parar en seco;
2) mirar alrededor;
3) preguntarse si se está cómo quisimos alguna vez, dónde planeamos alguna vez y por las razones que alguna vez pensamos... El resultado habrá podido ser positivo o negativo según el espectador interno y externo.
Sea como fuere, lo cierto es que HOY MÁS QUE NUNCA en nuestras manos está el poder del cambio:
Una de las experiencias más enriquecedoras que hemos vivido en estos dos años de estudios universitarios... el caso es que, aunque resultó agotador, mereció la pena... ¡y volveríamos a repetir la experiencia sin dudarlo!
Por primera vez, vimos atisbos de eso que tanta falta hacía ya en el ambiente del aula:
COMUNICACIÓN, COMPAÑERISMO, NATURALIDAD Y FLUIDEZ.
Así que gracias a todos aquellos que participaron, compañeros o no... facilitadores, organizadores y demás siempre formarán parte de nuestros recuerdos... pero de la parte buena eh! =)
¡ HASTA LA PRÓXIMA !
Teresa, Iván, Víctor, Fátima y Elisabet: DE VUELTA A LOS ORÍGENES
Ana María, Bárbara, Thalía, Auxi y Azahara: RUTA NATURAL - ARTIFICIAL
Disney, como principal factoría de producción audiovisual
infantil, pero no la única, es el referente más importante a la hora de
analizar los cuentos y relatos infantiles que nos llegan desde tempranas edades
y colaboran (más directamente de lo que parece) en desarrollarnos internamente.
La misión de estos cuentos parece ser principalmente, el
punto atractivo y llamativo que luego, si acaso, resultará educativo. Lo cierto
es que en la realidad subyacente, se encuentran tintes moralistas, misóginos y
desiguales respecto a TODOS los valores que integran la vida de un individuo.
Como puntos principales, se ofrecen los siguientes:
- MUJER vs HOMBRE (delicadeza vs varonilidad/brutalidad)
La imagen asociada a los roles de pureza, delicadeza, finura, desde la apariencia física, hasta el comportamiento, discurso, tono de voz, etc. en la mujer, la que a todo "debe" adaptarse y amoldarse; y la imagen varonil, bruta, ruda y ciertamente soez, en el hombre, a quien todo se le perdona y se le comprende.
Incluso, las labores domésticas, recogida de frutas y flores, etc. vs luchas, peleas y salvaciones milagrosas, pueden darnos pistas sobre eso de la estereotipación de los roles de género...
- NEGRO vs BLANCO (aspiraciones/escasa representación vs supremacía/presencia principal)
La apabullante presencia de personajes de piel clara frente a los de piel oscura, quienes, en caso de aparecer, guardan papeles secundarios, aspiraciones, deseos y otros de ser como los personajes principales (y por tanto, blancos) y en caso de ostentar algún papel central en la historia contada, siempre será con ciertos tintes marginales, morales y de pobreza y exclusión en alguna de sus múltiples formas.
- RELIGIONES ORIENTALES vs RELIGIONES OCCIDENTALES:representación occidental del mismo EE.UU. (targiversar y moralizar para condenar y demonizar)
Las referencias al ISLAM, al BUDISMO u otras que en ciertas historias aparecen, han de analizarse por la manipulación que en ellas concurren en la mayoría de las veces, tildar de una religión como más violenta que otra, pretender inculcar algo como "bueno" y algo como "malo" es tan peligroso como ofrecerlo de manera implícita y subliminal en otros tantos contextos de esos que nos rodean; por otro lado, mencionar la posibilidad de falsear sobre costumbres y tradiciones que pueden no existir en realidad, exagerarse su envergadura y naturaleza, e incluso cambiar su significado real al opuesto.
El peligro de querer occidentalizar lo que no tiene porqué occidentalizarse.
- VIOLENCIA y DRAMATISMO vs normalización y cotidianeidad (uso y abuso de la impresionabilidad)
Optar por los detalles y escenas llamativos, exagerados y similares para justificar el uso de violencia, armas, fuerza frente a la utilidad del diálogo, el fomento del debate, de las discusiones constructivas ( y no destructivas) en aras de un fin común y no de la superioridad final frente al otro, al "rival".
(...)
Por ello, este post está destinado a la reflexión, opinión y debate de todo aquél que se replantee qué es eso que vio realmente desde pequeño y las posibles influencias que parece haber tenido ahora, en edad más adulta.
El
ideal de educación como una lucha constante contra la pobreza, exclusión, etc.
marca el carácter transformador y crítico de este concepto. Sin embargo, ¿hasta
qué punto esta definición acompaña en la práctica al concepto educación
actualmente? Las exigencias de posesión de una infinidad de títulos denominados
como “educativos” para acceder a un determinado puesto laboral marca, en cierto
sentido, a la educación como un valor acumulativo y acreditativo, en ningún
momento, como una herramienta que implique el conocimiento y el progreso.
Es
totalmente entendible que un educador social ha de poseer una habilidad
diferenciada de cualquier otro profesional pero ¿Qué hace diferentes a dos
educadores sociales que se han formado bajo una misma e idéntica titulación?
Cuando se selecciona personal para trabajar en un determinado ámbito,
precisamente, se realiza un ejercicio binario que califica a los profesionales
de una misma titulación bajo el calificativo de aptos o no aptos. Hemos aquí el
primer indicativo de la presentación de exclusión/inclusión como términos
antagónicos y acaecidos simultáneamente. Hemos de intuir que en una entrevista
de trabajo formal no se pueden valorar las capacidades y potencialidades reales
de un profesional o si su actividad va a ser efectiva para operar bajo los
ideales soñados de la educación (combatir la pobreza, desigualdad, etc.).
Entonces, damos cuenta que lo que se valora no es la potencialidad de la
educación que llevan consigo dos profesionales de una misma rama, puesto que si
fuese así no existiría la clasificación apto/no apto ya que ambos se han
educado bajo una misma seña profesional, sino que la verdadera valoración se
encuentra en el “bagaje” cuantitativo,
como símbolo de consecución y calidad, que cada uno porta en su curriculum, un
documento que se ha convertido necesario para el acceso al mundo laboral.
Una
de las principales ideas que aporta el libro La Educación Encierra un Tesoro (1996), es la tarea de la educación
como una labor dirigida hacia el conocimiento real y el estudio, no como un
arma para manejar el comercio de una forma estratégica y competitiva.
Precisamente, la referencia que se muestra en este apartado al curriculum, como
una herramienta que contiene datos cuantitativos fruto del proceso educativo,
es una seña de la estrecha vinculación
que, en la actualidad, mantienen la competitividad profesional enmarcada en las
empresas y la formación recibida en el plano educativo. Sin embargo, ¿cuál es
el interés de la educación para pretender forjar profesionales competentes
dentro del marco empresarial? Quizás, la respuesta sea tan enrevesada como
compleja pero lo realmente cierto es que
aquellos que se educan son los demandados dentro del mundo empresarial,
aquellos a los que si se les recoge el curriculum y a los que, por supuesto, se
les encomienda la labor de la estrategia, la mejora y la competitividad. Es por
esto por lo que, probablemente, no podemos pensar la educación como algo
aislado del conjunto que envuelve a la sociedad en sí misma sino como uno más
de sus elementos que juega a favor de lo que cada país espera con su ubicación
y contacto en el mundo global.
Por
tanto, podemos soñar utopías que hablan de la educación como un valor propio en
el ciudadano, como una forma de hacer aflorar sus potencialidades y permitir el
desarrollo consecuente de una sociedad más justa, crítica y equilibrada, etc.
sin embargo, en esta ocasión, se pretende trasladar la realidad al comentario presente
y, por tanto, se concibe la educación como una elemento modelado por la
sociedad en sí misma, un elemento que supone una pieza más del puzle y, en
ningún caso, una totalidad desprovista de intenciones e intereses. Tomemos como
ejemplo los continuos cambios de leyes que reforman el sistema educativo a
medida que pasan al órgano de gobiernos diferentes partidos políticos con
ideales totalmente opuestos. Si la educación constituyese un conjunto
elemental, conciso y exento de tintes moralistas, no sería necesario reformular
constantemente la estructura del sistema educativo, remodelar los conocimientos que se pretenden
transmitir, etc. en definitiva, todo esto viene a demostrar lo que se ha
tratado de explicar a lo largo de este comentario: la manipulación de la
educación puesta a merced de los ideales puramente políticos y al servicio de
la competencia y el avance en los planes empresarios internacionales.
Sin
embargo, reflexionando desde un punto en que la objetividad pierde estabilidad
y contacto real, cabe preguntarnos ¿hasta qué punto este comentario no está
manchado de esos ideales que la política ha adjudicado a la educación en su
intento por jugar a favor del mercado? Si los profesionales se forman en
competencias a favor de la empresa y el movimiento global, no podemos
excluirnos de tales estigmas por, únicamente, formular un discurso peliagudo
acerca de tal cuestión, sino que, la crítica desde la cual se ofrece este
trabajo, es una crítica que ha emergido en las condiciones educativas que ha propuesto
la política de ese momento, no está exenta de ese cauce que que dirige al
profesional hacia la formación que se espera y por ello, ¿Qué ocurre cuando
educamos en un ideal determinado? Con
una gran probabilidad, ese ideal tiende a prolongarse en los modelos educativos
que se trabajen posteriormente, por muchas voces críticas que haya puesto que
hemos de recordar que el niño estudiante mañana es el gobernante del país y la
dinámica veloz de la rutina y la competencia pone en bandeja de la plata la conservación
de un determinado sistema educativo empleado que ha funcionado con anterioridad
para conseguir los límites fijados, sin tener en cuenta los beneficios y
perjuicios de tal sistema.
Esta
breve referencia explícita puede hacer emerger el deseo de tratar de tomar nota
y cambiar una situación que para nada juega en la banda de la inocencia y el
desinterés. Sin embargo, como ya se apuntaba en el párrafo anterior, un cúmulo
de comentarios críticos pueden iniciar el movimiento, la reivindicación, etc. pero
¿no estamos todos a estas alturas lo suficientemente metidos en este juego del
interés como para elaborar una educación al servicio de la justicia real y la
paz? Es difícil saber desde cuando comenzó todo esto, sopesar si dentro de los discursos críticos no
subyacen tintes ideológicos que han quedado impregnados en el pensamiento del
escritor y, por supuesto, hemos de tener
en cuenta que no se puede establecer a la ligera un consenso acerca de un mismo
ideal de justicia hacia el cual debería encaminarse una educación al
servicio del ciudadano y no del gran
mercado y, por tanto, hasta trabajando para la justicia, la falsedad de tratar
la objetividad pura, originaría nuevos conflictos de intereses anclados en el
intento de la primacía individual.
El conflicto que supone abordar ciertas cuestiones de un
determinado entorno, comunidad, nación, etc. pone de manifiesto la dificultad
de sobrellevar aquello que denominados “aldea planetaria”. Tal vez, la
globalización se refiere en gran medida al constante colapso que produce el
estar pendiente de todo y de nada, cenar con los familiares tratando de poner
límites que fijen una buena convivencia y, al mismo tiempo, prestar atención a
una noticia televisiva que habla de la pobreza en zonas remotas de áfrica, etc.
esta insistente fuerza de la información masiva impide la concentración total
en un aspecto concreto y, probablemente, constituya una forma triste de vivir,
ni buena ni mala, simplemente triste. Por tanto, ¿Cómo pensar la educación en un
país con peculiaridades y problemas propios si la realidad también conlleva y
exige el estar al corriente de las peculiaridades y problemáticas exteriores?
CALIDAD, ¿ASIGNATURA PENDIENTE DELA EDUCACIÓN SOCIAL? Aunque no existan atributos concretos a los que denominar como de “calidad”, no sería tanto evaluar a qué se llegue sino hacia dónde se quiere ir y cómo, pues en Educación Social el fin no justifica los medios, pero los medios adecuados, coherentes con los intereses del individuo y dentro del marco de que no todo vale, ¿garantizan un fin? Con todo esto, vendríamos a recordar la idea de continuidad y desarrollo que, como educadores sociales, debemos creer y alentar que sea, tanto aplicado a nosotros mismos como a cualquier otro, pues no es tanto centrarse en la mecanización y automatismo de producir (riquezas, estatus u otro) o en la terquedad de conseguir objetivos y finalidades, sino más bien de lograr procesos que determinen esa calidad: proponerse herramientas que permitan el desarrollo y desenvolvimiento social y personal.
Para comenzar, es conveniente plantearse lo que podamos o creamos entender por Educación y Educación Social. Así:
-Educación como proceso a lo largo de toda la vida: pensarla como una mezcla de teoría y praxis, como acción en sí misma que se concibe a lo largo de la vida de un individuo, sin tener periodo concreto de duración.
-Educación Social como práctica mediadora, transmisora y creadora: todo ello en el marco de la cultura y las relaciones de sociabilidad que afectan a todos y cada uno de los ámbitos que integran la vida de una persona, tanto a nivel interno como externo. La característica más llamativa, podríamos decir, es el de relacionalidad en su sentido más amplio y dinámico puesto que relaciona e interrelaciona todos esos aspectos que pudieran formar parte de un individuo.
Pero entonces: si la educación se entiende como un proceso a desarrollar a muy largo plazo y la educación social es una práctica “que lleva a ser pero ella misma no es”, ¿significa que no hay “producto final” del que evaluar calidad?, ¿en qué centrar nuestra atención entonces? Y si ese “llegar a ser” lo lograra la Educación Social y se produjera, según también qué fines, ¿qué características debería tener para que sea de calidad?, ¿podríamos llamar a eso “producto”?
Esa "calidad", retomando idea de que la educación no es aislada, pudiendo considerarse asi como siempre social, puede que nos lleve a darnos cuenta de ese doble concepto eficacia-eficiencia que cada vez más resalta, especialmente en el caso del segundo término: ¿eficiencia social como preferente institucional? Que la calidad dé cuenta del producto final más que del camino recorrido hasta su consecución, debería hacer recapacitar a aquellos cuyas ideologías y/o políticas (institucional, curricular y tecno-educativa vestidas de modernidad y desarrollo) se imprima en ciertos "patrones de promoción social" o "integración en el engranaje de la mayoría.
Pero, ¿de qué sirve la fijación por la "calidad"? ¿Es demasiado simple o parcial la captación en un concepto de algo que se debiera considerar dinámico, no estático? Y si por el contrario, la mecánica y aceptada (socialmente) reproducción de modelos mayoritarios fuera ese proceso o camino con el que llegar a "una vida de calidad", "una educación de calidad, "unas relaciones de calidad"... ¿sería esto, pues, la definición final de la misma.
Actualmente parecemos demasiados centrados en la realización y desarrollo personal, en la consecución de metas, siendo peligroso el hecho de que las connotaciones materialistas y consumistas calen demasiado hondo: ¿calidad es más?, ¿calidad es mejor? Quizás una mezcla de ambas, que aspirar a algo mejor implique en la medida de lo posible, aspirar a algo más, no en sentido acumulativo, pero sí cualitativo.
- Entonces,cuando hablamos de calidad en Educación Social, estamos hablando exactamente… ¿de qué?
Si no encontramos qué valorar como calidad, ¿cómo medirlo o evaluar ese tipo de cosas, ciertamente, abstractas? Puede que sopesar esas herramientas que, a su vez, desembocan en esos procesos sea la respuesta a dejar de cribar la acción y repercusión de la Educación Social desde el punto de vista político-económico que, si bien designa qué hacer a los educadores sociales, no designa cómo (ni tiene por qué hacerlo). Es aquí donde las actuaciones y actitudes profesionales de los educadores sociales entran a definir con su labor profesional la palabra “calidad”: está en manos de todos nosotros, como futuros profesionales del sector aun, hacerlo de forma positiva o negativa, lo que sin duda, también repercutirá en la perduración y reconocimiento de nuestra figura en la sociedad.
*Edu... ¿qué?*
*Edu... ¿qué?*
LA CALIDAD EN
EL ESPACIOEDUCATIVO, ¿CUESTIÓN DE QUÉ?
No
es de extrañar que sea más fácil atribuirle valores de calidad o no a productos
que visibles, palpables y, por supuesto, inmediatos a los sentidos. Quizá
siempre jugamos en el aspecto en la inmediatez, en pensar que algo es bueno
cuando otorga placer a nuestros sentidos y nos invita a volver a vivir la
experiencia de probarlo. En ese momento, nuestro cuerpo reclama al producto que
nos hace soñar de forma placentera pero, ¿Qué ocurre cuando el cliente alega
que un servicio no le resulta placentero inmediatamente después de recibirlo?
En este caso, hablamos de servicio y no de producto, porque el producto, al ser
algo concreto, produce una reacción inmediata mientras que el servicio puede
producir resultados instantáneos o, en cambio, como en el caso de la Educación
Social, resultados a largo plazo.
- LA CALIDAD
COMO VALOR INESPERADO
La
Organización Internacional para la Estandarización, está constituida por 157
países. Nace como una necesidad de las industrias europeas para unificar
criterios de calidad, creando las normas ISO, que vieron la luz por primera vez
en el año 1987, definiendo como calidad aquel conjunto de características que
son capaces de satisfacer las necesidades tanto a nivel específico como
implícito.
Aunque
existe una re- formulación periódica de las normas ISO, sus definiciones de
calidad siempre van orientadas en una misma dirección: la satisfacción. Esto no
supone una crítica a la concepción que la ISO elabora de la calidad, sino a la
atención continuada que se le presta a que el cliente esté satisfecho con lo
que recibe, a la concepción de que el producto ha de ser novedoso, satisfacer a
los sentidos y, de algún modo, enganchar al usuario a su consumo. La espera de
satisfacción se hace así larga y cansada.
Por tanto, las normas ISO no valoran algo en sí mismo
sino que han de ser conscientes de qué es aquello que quiere el consumidor, que
es lo que le puede satisfacer y/o cubrir sus necesidades. Quizá, en gran
medida, de esto dependen aquellas características a las que se refieren en su
definición, unas características a medida del consumidor.
Considerando
estas definiciones, no es casualidad pensar en las industrias como máquinas que
toman como referencia a los destinatarios de sus productos para elaborar
artículos a su medida y tampoco es de extrañar que los usuarios de un servicio,
un hospital por ejemplo, cataloguen como mejor médico a aquel que consiga
paliar sus dolencias de forma instantánea, o aquel con el que más cómodo se
sienta el paciente debido a su amabilidad, paciencia, simpatía, etc. es así
como se hacen posibles las comparativas entre productos, alegando que uno es
mejor que otro en función de la satisfacción que ambos producen y, los más
importante aún, es así como las profesiones adquieren relevancia, cuando el
cliente alega que un servicio le produce más satisfacción que otro, cuando el
cliente afirma que la medicina es capaz de curar su dolor, de mejorar su salud
pero que de la Educación Social no ha obtenido resultado aún y, por tanto, el
servicio no es tan efectivo o útil.
Como
última reflexión en este apartado, podemos decir que tal vez al centrarnos de
manera tan radical en la satisfacción de necesidades, olvidamos el resto de
factores importantes como es la seguridad de un producto, la contaminación que
produce, las consecuencias que origina en otras poblaciones, etc. por ejemplo,
una gran cantidad de zapatillas de marca catalogadas como un producto de
calidad, se fabrican en países del Tercer Mundo a costa de la explotación
laboral de niños y, ¿esto es calidad?
- ¿SE PUEDE HABLAR
DE CALIDAD EN EDUCACIÓN SOCIAL?
Las
tareas educativas que se plantean en el marco de la Educación Social,
constituyen un proceso, un proceso que cuesta esfuerzo, horas, dedicación, un
proceso que espera cambios, resultados que pueden ser valorados más bien a
largo plazo. Así, la integración no se consigue de un día para otro, la
socialización tampoco y, mismamente, la tarea educativa que el educador social
ha de ofrecer es una tarea que no ha de ser estática sino que está expuesta a
la construcción y re-construcción a medida que se producen respuestas en el
individuo sobre el que se aplica dicha tarea.
La labor del educador depende en gran media de la
persona a la que se dirige, no es como el trabajo de un médico a quién acuden
los pacientes para recibir ayuda, al educador quizá casi nadie acuda de forma
voluntaria, quizá nadie se detecte a sí mismo un problema que el educador puede
ayudarle a resolver y, por tanto, cuando se realiza una tarea, ésta depende en
gran medida del esfuerzo del usuario al que va dirigida, un esfuerzo que se
orienta a la aceptación de dicha tarea. Por tanto, en el plano de la Educación
Social, Social no se trata ciertamente de valorar el resultado, sino los medios
que hacen posible la existencia de la tarea educativa.
Evidentemente, cada tarea educativa espera unos
resultados concretos. Por ello, los efectos del trabajo del educador no son tan
visibles y repetitivos como la construcción de una casa, por ejemplo, pero eso
no quiere decir que su tarea sea menos importante o, incluso, innecesaria. En
muchas ocasiones, el sujeto re-conducirá su camino hacia otras vías y nadie
será consciente de que el educador ha jugado un papel importante en esa toma de
decisiones, trabajar con el ser humano en el plano de la educación implica el
riesgo de no sabes cuales son los efectos exactos de la tarea educativa
realizada y pensar que lo que ocurre en el sujeto es causa de su personalidad,
formación, orientación, etc.
- LA CALIDAD
COMO PROCESO Y NO COMO PRODUCTO
El
apartado anterior nos sirve para poder argumentar que la calidad no depende en
su totalidad del producto o resultado, sino que también depende del proceso.
Los productos tienen un proceso de fabricación pero ¿Quién habla de esto? el
producto simplemente se entrega al cliente y este lo disfruta ¿A quién le
importa el famoso ingrediente secreto añadido en el proceso de elaboración de
la Coca-Cola?.
Hay
algo en cada profesional que, junto a su Código Deontológico, puede afirmar la
calidad en su proceso de actuación: la ética profesional. Los profesionales que
se proponen llevar a cabo la formulación del Código Deontológico coinciden en
un mismo punto que les permite realizar tal labor. Este punto es aquel que muestra
su ética y que les incita a elaborar unos documentos donde se recojan aspectos
del proceso de actuación de cada educador, que cumplen una serie de
características comunes: la no discriminación, la no violación de derechos,
etc. si los Documentos Profesionalizadores (2007) están vigentes es porque, en
primer lugar, son aceptados por la comunidad de educadores y, en segundo lugar,
son aceptados por el Estado, la población, etc. y aunque cada educador posea
una ética personal, siempre habrá algo de esa ética que comparta con los demás,
algo lo suficientemente fuerte como para unir a todos estos profesionales bajo
una misma profesión y asegurar la existencia de una guía sobre su propio
proceso de actuación.
Quizá,
la avaricia por producir mucho en poco tiempo, conseguir más y más dinero,
jugar siendo el dueño del mercado, etc. ponen de manifiesto el deterioro de
esta ética profesional, creando productos que beneficien a los propios
creadores pero olvidando aspectos importantes como las consecuencias de tales
productos, la salud, los medios a través de los cuales se crean, etc. Nos sirva
como ejemplo la negativa de muchos países
del mundo a abandonar la energía nuclear, ya que está les resulta mucho
más rentable económicamente que la energía renovable.
Por
tanto, podemos hablar de calidad en Educación Social cuando se completa en su
plenitud el proceso educativo destinado a uno o varios sujetos concretos, un
proceso basado en la ética profesional personal y el acogimiento a la
unificación de tal ética en los Documentos Profesionalizadores, un proceso que
ha de dar resultados no satisfactorios de necesidades inmediatas, sino
resultados útiles. Al fin y al cabo, la utilidad puede ayudarnos a satisfacer
esas necesidades imperiosas, pero no se trata de que alguien las satisfaga por
nosotros sino que nosotros mismos seamos capaces de satisfacerlas con las
herramientas que poseemos esto es, el desarrollo de un individuo, un desarrollo
activo en que el individuo es dueño de su propia satisfacción, en que el individuo
no es un sujeto pasivo que recibe sino un sujeto activo que busca su
satisfacción, que piensa y que sabe utilizar lo que los demás le ofrecen.
Esta
definición de calidad es aplicable a la Educación Social, en ningún momento se
pretende extrapolar a la fabricación de productos industriales, simplemente es
necesario señalar que calidad, probablemente, no se trate de un concepto
objetivo y universal, sino cambiante en función de aquello que pretendamos
valorar.
FDO: Elisabet Rueda Lopes FDO: Azahara Horrillo Fernández
Una palabra se configura como concepto
a partir de palabras que tratan de describirla, razonarla, etc. sin embargo,
cuando comparamos a tal concepto con su opuesto o con cualquier otro concepto
que consideramos sinónimo de este primero, es cuando nos damos cuenta que su
sentido en tanto que concepto sólo es capaz porque existen el resto de términos
que la complementan, que la enfrentan, etc. pero si encontráramos una palabra
sola, sin antagónicos ni sinónimos, quizá no seriamos capaces de otorgarle un
significado, medianamente, preciso o racional.
El ejemplo de la palabra aislada no
es de gran utilidad para comprobar, efectivamente, el rol del lenguaje que
empleamos, un lenguaje que probablemente muy pocos individuos cuestionan, un
lenguaje que explica a vez que no explica, es decir, un lenguaje constituido
por esas palabras a las que no somos capaces de otorgarles un sentido tal como
para elaborar una definición precisa y objetiva de las mismas.
En un primer momento el lenguaje se
vuelve excluyente, entendiendo este término a partir de su significado
etimológico, como un lenguaje que “encierra hacia afuera”. Afirmamos el
potencial excluyente del lenguaje puesto que no hay más que mirar en nuestras
propias palabras para darnos cuenta que tendemos a separar dicotómicamente la
realidad que explicamos, sea cual sea y como sea esa realidad, un lenguaje
donde predominan monosílabos tales como “yo” y “tú”, monosílabos a partir de
los cuales explicamos reacciones, percepciones, opiniones, etc. sin pararnos a
pensar en quien es yo y en quien es tú, sin ser capaces de definir tales
términos que usamos con tanta fluidez, sin poder, por suerte o desgracia,
prescindir de ellos.
La segunda cuestión en torno al
lenguaje deriva de este primero apartado. Probablemente, si alguien nos
respondiese acerca de quién es yo, sus palabras cosificarían y encajonarían tal
monosílabo o, en el mejor de los casos, argumentaría que “yo” es una forma de
ordenar el complejo mundo lleno de palabras, sin embargo, ¿esta ordenación se
ajusta a la realidad?
El tercer apartado que dedicamos al
lenguaje nos propone una confrontación entre “el lenguaje del pensamiento” y el
“lenguaje automático”. La primera idea podríamos decir que se refiere a un
lenguaje con el que realizamos el dificultoso ejercicio de analizar y
sintetizar ideas a un nivel que pueda aportarnos respuestas a las preguntas que
nos formulamos o, por el contrario, que nos permita abrirnos más preguntas a
las que buscaremos de forma imperiosa una respuesta que quizá nunca
encontremos. En todo caso, se trata de un lenguaje que nos posibilita construir
un pequeño legado de conocimientos a partir de lo ya escrito, un lenguaje que
no nos deja caer en la inmediatez de las palabras que lo dicen todo y, al mismo
tiempo, no dicen nada.
El lenguaje automático no necesita ninguna
explicación, porque todos los individuos lo entienden, o mejor dicho, todos los
sujetos lo sobreentienden. Este tipo de lenguaje juega en la obviedad y el
sobreentendimiento, habla de palabras que no tienen cosa, (García
Molina, 2007) aquellas palabras que lo dicen todo y no dicen nada, palabras
que, en teoría, entendemos pero que cuando se nos pregunta por su significado
se nos apagan las luces y no sabemos contestar, palabras que, como afirmábamos
en un principio, se encuentran aisladas, sin antagónicos que conozcamos, sin
sinónimos que podamos adjudicarles, palabras que son del orden de los planes
humanos.
Hemos señalado dos puntos clave en
este pequeño apartado: la dicotomía del lenguaje y el sobreentendimiento. Por
un lado, la dicotomía únicamente nos lleva a saber explicar aquellos términos
que son comparables con sus antagónicos o sinónimos, lo que a su vez causa la
función excluyente del lenguaje.
Por otra parte, el sobreentendimiento
juega a partir de la dicotomía puesto que al no tener ese potencial de
comparación no sabemos explicar el significado de tal término sobreentendido,
otorgándole así cada individuo una imagen a tal concepto diferente, individual,
personal y seguramente poco fundamentada. Si lo analizamos así, es un caos el
lenguaje de la obviedad puesto que cada individuo con su individualidad
pronuncia conceptos sobreentendidos y del mismo modo, cada individuo con su
individualidad interpreta tal concepto a su manera. Por tanto, ¿qué sentido
adquieren nuestras explicaciones acerca de hechos, situaciones o cualquier otra
circunstancia donde juegan las palabras de la obviedad?
Las palabras sobreentendidas, como ya
hemos mencionado, son fruto de los planes del ser humano, un fruto abstracto,
difuso y es en este término cuando el lenguaje del pensamiento comienza a
preguntarse por el significado de tales conceptos y cuando,cada individuo responde
a las mismas preguntas de forma diferente, al menos realizan la tarea de
responderlas, al menos se formulan preguntas y las abordan, al menos nos
emplean la individualidad sino que buscan en muchos lugares para lograr obtener
una simple respuesta, para posiblemente llegar a un consenso y una explicación.
Sin embargo, las diferentes respuestas acerca de estas palabras se deben en
parte a la individualidad y en parte a la difusión de las mismas, puesto que un
análisis de tales conceptos si nos conduce a un camino espinoso del que
extraemos alguna imagen concreta, un camino largo que cada individuo recorre de
diferente forma para llegar a algo concreto, pero la sorpresa de los productos
que obtienen estos individuos es que ninguno es tan objetivo como para decir:
esto es lo correcto.
En el lenguaje de lo sobreentendido
está la importancia de nuestro trabajo, pretendemos elaborar un diccionario
donde se recojan alguno de estos términos que ocasionan la duda en lo referente
a su definición. Sin embargo, señalamos de antemano que si el lector toma
nuestro diccionario sus dudas no se despejaran puesto que no poseemos la verdad
absoluta acerca de la definición de los términos que abordamos, pero al menos
esperamos ser una referencia en la búsqueda de respuestas a las infinitas y
complejas preguntas que se plantea el lector.
Si hablamos de La estrategia del
caracol (1993) uno de los principales valores que expone la película es el
de la cooperación a nivel comunitario, ya que todos los inquilinos colaboran
mutuamente para alcanzar un mismo fin: sin este valor no hubiera sido posible
llevar a cabo dicha estrategia (llamada del caracol). Pero, realmente ¿la
“unión hace la fuerza”?
En definitiva, la película muestra las duras condiciones de vida de las
grandes ciudades, divididas en barrios ricos y pobres, zonas ricas e
industrializadas y zonas "subdesarrolladas": la supeditación del poder político a
los más oscuros intereses de la economía capitalista, ¿acaso ese ejemplo de
ciudades que socialmente se consideran “menos modernas o desarrolladas” no se
está dando en otras muchas que se consideran su polo opuesto (“más modernas y
desarrolladas”)? Si miramos alrededor, esas “cooperaciones” vienen vagamente
representadas por movimientos esporádicos del tipo 15-M, a falta de un acuerdo
ciudadano por hacer valer valores e intereses de otros ámbitos distinto al
político-económico.
-¿De qué manera podría extrapolarse esa
“estrategia del caracol” tanto en las instituciones como en la cotidianeidad?
Todos los contextos no son iguales, por eso, las estrategias usadas
tampoco deberían serlo. Pese a esto, es importante destacar que aunque con sus
diferencias ideológicas, todos los vecinos del edificio se unen con un mismo
objetivo, llevando a que el proceso colaborativo actúe a favor del desarrollo
social de la misión e incluso, del desarrollo personal de los individuos.
Por otro lado, y de cara a las instituciones, esa misma armonía de la que
hablaba Hebe Tizio, la cual podría
ejemplificarse en esa cooperación vecinal, debería estar presente en el marco
institucional de toda institución: desde los aspectos pedagógicos a la propia
estructura organizativa, como ejemplo, recordar los tipos de cultura
institucional y cómo cuando es una cuestión de concertación aparecen criterios
de moderación y más colaboración que cuando se siguen criterios demasiado
parciales (cultura institucional como una cuestión de familia) o demasiado
tecnocráticos (cultural institucional como una cuestión de papeles o
expedientes).
Con ello, añadir lo ideal de que toda estructura organizativa (nos
refiramos a lo que sea) sería aconsejable que siguiera un patrón mixto, sin
demasiada jerarquía vertical ni sólo centrándose en una jerarquía funcional u
horizontal, admitiendo en cualquier caso colaboraciones (staff) que asesoren
como agentes externos de una forma algo más objetiva que los implicados, siendo
así posible mucho más amplias las posibilidades de mejora: al igual que la
división de tareas resulta más cómoda, sencilla y útil, la película nos muestra
cómo esa metodología podría resultar igualmente útil en la vida cotidiana,
vecinal… siempre que pudieran contarse con coordinaciones a nivel interno y
externo en cuanto a no olvidar el entorno social y tecno-mediático que
acontece.
De la misma manera y por el contrario, alguna de las consecuencias en
detrimento de las nociones actuales de “calidad” de vida podrían relacionarse
con la ausencia/presencia de lo explicado anteriormente.
FDO: Azahara Horrillo Fernández FDO: Elisabet Rueda Lopes
"Entre tú y yo hay distancia, entre nosotros hay distancia y nuestras relaciones son posibles porque tú estás allí y yo estoy aquí. Para que pase algo entre nosotros, para que haya algo entre nosotros, debe haber distancia. Lo que pasa, pasa en esa distancia, ES esa distancia"
(José García Molina, Imágenes de la Distancia)
Os dejo una película que transmite precisamente la distancia y el lugar que el sujeto necesita u ocupa en cada momento de su vida, hay que verla con los cinco sentidos porque a pesar de que el diálogo es mínimo, las imágenes consiguen expresar lo que las palabras no son capaces de hacer...
DE QUÉ TRATA...
Una joven rebelde holandesa (Lotte Verbeek) recorre los caminos de Irlanda, convirtiéndose en vagabunda por elección y disfrutando de la soledad que buscaba en el austero paisaje de Connemara. En su camino se encuentra con un hombre maduro (Stephen Rea) que vive solo en una casa apartada en una isla maravillos. Ella es una radical intransigente. Él es un sabio e irónico, pero a ambos les une la idea de que la soledad equivale a la libertad. El hombre le ofrece trabajo a cambio de comida. La chica acepta con una condición: no habrá nada personal, sólo trabajo. No tardan en sentir curiosidad el uno por el otro, pero no quieren romper su trada de nada personal. Su vida simple sigue el ciclo de los días y las noches, trabajo y descanso, aunque cada vez se acercan más. ¿Quién será el primer en romper el trato?
“No soy la única, pero
aún así soy alguien. No puedo hacer todo, pero aún así puedo hacer algo; y
justo porque no lo puedo hacer todo, no renunciaré a hacer lo que sí puedo.”
Es así, a partir de las palabras de Helen Keller, la figura de la
sordoceguera norteamericana por excelencia, como se plantean una serie de
cuestiones relacionadas con respecto al panorama educativo actual:
-¿Están realmente
preparadas las instituciones educativas para atender a TODOS los alumnos sean
cuales sean sus necesidades educativas si, con determinadas
adaptaciones, pudieran lograr incorporarse a su curso
respectivo?
A pesar de que las instituciones educativas realizan cada vez más
adaptaciones curriculares, todavía no hay ninguna más allá de las
autoproclamadas mixtas, bilingües u otras, que se haya planteado realmente
vencer los monopolios y habituaciones educativas vigentes para pensar acerca de
una educación verdaderamente integral e integrada con respecto a la
multiplicidad de educandos existentes.
-¿Estamos
realmente dispuestos como sociedad a incluir a estos alumnos en nuestras
escuelas, institutos, universidades, etc.?
Reconocer que hay alumnos con necesidades educativas especiales no es
erróneo si sólo precisamos tal información para adaptarnos a sus sistemas
comunicativos y lenguas propias, si las intenciones son las de separar estos
alumnos del resto, caeríamos en un nuevo “apartheid” (por fuerte que pueda
sonar): las instituciones “normales” para la gente “normal” y los centros
especiales para gente “especial”, por lo menos es así como actualmente quedan
establecidas las clasificaciones entre un alumnado y otro.
-Al hablar de la
existencia actual de centros especiales, ¿acaso no estamos contradiciendo
términos como integración y nociones como igualdad de oportunidades?
Las leyes recogen términos como igualdad (en todos los ámbitos) entre
individuos y a su vez, presenta centros diferentes y diferenciales que, según
la discapacidad que se tenga, se pertenecerá a uno u otro. Es cierto que el
proyecto de aunar a colectivos que comparten poco o nada es muy costoso, pero
¿estaríamos hablando de coste personal (en el sentido de esfuerzo que
tendríamos que hacer toda la sociedad) o de coste económico?, además, ¿es acaso que
la segregación resulta más productiva y bonita de cara a la imagen pública?
puede ser que la implantación de distintos centros se tenga como la completa
atención hacia las demandas de la sociedad, cuando realmente el efecto parece
ser totalmente contrario.
Por último, tal y como las películas nos muestran, es agradecidamente
entrañable y (en gran medida) sentimental cualquier tipo de interacción que se
pueda tener con el colectivo sordociego. Al igual que otras discapacidades, la
sordoceguera contiene diversos grados: personas sordociegas por completo,
personas sordas profundas pero con vestigios visuales o vistas “en túnel”
(Síndrome de Usher) y personas ciegas totales y con restos auditivos o
hipoacúsicos directamente, que a su vez, comprenderían las características
ambientales y temperamentales de cada persona como individuos singulares que
todos somos con respecto a los demás. Por tanto, y partiendo de la aclaración
de que la sordoceguera es una discapacidad en sí y no la combinación de dos
(ceguera más sordera), puesto que conlleva sus propios síntomas, necesidades,
atenciones, etc. es necesario plantearse qué clase de nivel educativo obtienen
discapacitados sensoriales como éstos que, debido a que no presentan
alteraciones cerebrales (que sí impedirían el “normal y correcto” desarrollo e
incorporación al nivel educativo de una clase educativa actual), podrían
perfectamente, previas medidas y adaptaciones comunicativas necesarias para reajustar
el emisor y el canal comunicativo específico que sí sería necesario adaptar,
desarrollar su aprendizaje total o parcial en una institución pública o privada
cualquiera e incorporarse así a la (consabida) necesidad de ser y sentirse
útiles dentro de la plena actividad social que nos rodea.